En las últimas horas, hasta tres políticos del PP han hecho declaraciones xenófobas y ofensivas contra inmigrantes, desde Isabel Díaz Ayuso hasta un político de segunda fila que es concejal de Torrox, Salvador Escudero.
La radicalización del Partido Popular es cada vez más evidente, están adelantando por la derecha a Vox incluso en lo que a materia de inmigración se refiere, pues las opiniones públicas que dan en los medios los políticos populares son propias de personas con muy poca tolerancia con los pobres que vienen del extranjero en busca de una vida mejor.
En una conducta racista y xenófoba, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, comparó a los inmigrantes con fardos y aseguró que el Gobierno de España los trataba como tal. Algo que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, desmintió ya que nuestro país es precisamente una "referencia internacional gestionando este tipo de crisis". Además, añadió que las palabras de Ayuso y del Partido Popular sobre este asunto le parecían xenófobas y muy desacertadas.
Otro de los políticos de la derecha española que demostró su falta de empatía y rechazo hacia los inmigrantes fue el alcalde del municipio vallisoletano de Medina del Campo, Guzmán Gómez Alonso, que deshumanizó a los 250 inmigrantes que serán acogidos en el pueblo, al asegurar que pueden traer enfermedades y problemas de seguridad. Unas palabras verdaderamente repugnantes y propias de alguien que sufre de racismo y xenofobia.
Tal vez la mayor burrada la dijo el tercer político del PP que hizo unas declaraciones xenófobas y rayando lo denunciable, el concejal de Cultura y Tradiciones Populares en Torrox, Salvador Escudero, quien manifestó que había que marcar a los extranjeros pobres que venían de fuera como a los animales. Además, indicó que podían traer el tifus aquí y que venían a robar. De eso entienden muy bien en el partido más corrupto de España y Europa, ya que es lo que hacen precisamente ellos en todo el país. Y es que cree el ladrón que todos son de su condición, como dice el sabio refrán español.
Y esa es la derecha indigna que tenemos en nuestro país, que es incapaz de respetar a personas que vienen de fuera, sobre todo si estas son pobres, porque en el caso de que vengan ricos del extranjero y sean de sus mismas ideas, entonces sí les interesa y los reciben con los brazos abiertos. El racismo, la xenofobia y la aporofobia deberían ser rechazados en una sociedad moderna e inclusiva.
Ningún político que tenga ese tipo de conductas debería ocupar ningún cargo público, ya que difunden odio contra el diferente, y luego suceden episodios de violencia, tanto en las calles como en las redes sociales, donde se está viviendo un aumento de las tendencias racistas y xenófobas desde el conflicto entre Israel y Palestina, un claro caso de genocidio que sólo cabe condenar.
Las ideas trumpistas son así, implacables y despiadadas con los más vulnerables, al mismo tiempo que supremacistas y acaparadoras de la riqueza en favor de los multimillonarios de raza blanca. Esa es la deriva del actual Partido Popular, no sólo de Vox, que siempre ha sido así, además de franquista. Ambos partidos comparten los mismos valores, anhelos de volver a una España fascista y acabar con todo lo que les sobre o moleste, incluidos los partidos independentistas.
Conviene saber lo que se apoya cuando se vota al Partido Popular o a Vox, que no es otra cosa que xenofobia, falta de humanidad, racismo y políticas antisociales en la línea de Ayuso, cuya gestión en las residencias madrileñas costó la vida a cerca de 7200 personas. Ahora sabemos, que si por ellos fueran, serían muchos más inmigrantes los que morirían sin ser atendidos, sólo por ser pobres y extranjeros.

