Yolanda Díaz tiene tan solo 7 días (hasta el próximo 9 de junio) para tomar una decisión sobre si su nueva formación Sumar cuenta con Podemos para confluir en las elecciones generales del 23 de julio o si, por el contrario, la izquierda va dividida y con menos opciones de revalidar el Gobierno de coalición progresista con el PSOE.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo ha tenido ya más de un año para tenerlo todo preparado ante la llegada de un año electoral en el que en cualquier momento Pedro Sánchez podría anunciar la convocatoria de las elecciones, como así sucedió el 29 de mayo, pero se tomó esta importante tarea para el futuro de la izquierda con excesiva tranquilidad y sin llegar a acuerdos con la principal fuerza política a la izquierda del PSOE (Podemos), la cual siempre le ha tendido la mano para negociar y cerrar el acuerdo, pero se ha encontrado con la falta de decisión de la política gallega y con el rechazo de otros partidos que forman parte de Sumar como Más País y Compromís, que piden encabezar las listas, habiendo conseguido tan solo 3 escaños en 2019 mientras que Unidas Podemos obtuvo 35 y está demostrando más humildad y altura de miras, ya que no impone nada y mira por el objetivo común, que no es otro que ganar en las urnas a la ultraderecha y seguir legislando para mejorar la vida de la gente.
La actitud de Joan Baldoví, actual líder de Compromís, e Íñigo Errejón, fundador de Más País, está siendo bastante egoísta y no hace ningún bien en estos momentos a la izquierda, ya que ahora lo importante no son las listas ni los sillones, sino evitar a toda costa que España sea gobernada por corruptos (PP) y franquistas (Vox), lo cual sería dramático para la gente humilde de nuestro país porque se pondría en peligro todo lo público e intentarían derogar todas las leyes de escudo de protección social a los más vulnerables, a las mujeres y al colectivo LGTBIQ, para hacer políticas a favor de los más privilegiados y de sectas religiosas.
Deben dejarse de menosprecios y ataques al partido que más escaños lleva consiguiendo para la izquierda desde 2015, como es Podemos, pues los verdaderos enemigos son los que quieren devolvernos al pasado más oscuro de la historia de nuestro país, y con una izquierda dividida aumentan las posibilidades de caer derrotados, tal y como sucedió en las municipales y autonómicas el 28M. Ni Más Madrid ni Compromís ganaron nada, pues en la Comunidad de Madrid sacó mayoría absoluto Ayuso del PP y el segundo puesto de Mónica García no sirve para absolutamente nada mientras no sumen más escaños las fuerzas progresistas. En la Comunidad Valenciana se notó mucho la ausencia de Mónica Oltra, víctima de lawfare de la ultraderecha, en Compromís, y también se perdieron muchas decenas de miles de votos y el Botànic. Nadie puede sacar pecho de nada, y hay qu afrontar el 23J en clave nacional, pues rara vez toda la gente vota igual en las generales que en las elecciones para elegir alcalde o presidenta autonómico.
En este ambiente hostil contra Podemos, alimentado por los grandes medios de derechas a los que siguen el juego varios políticos y políticas que están dentro de Sumar, Yolanda Díaz tampoco ha hecho nada por zanjar cualquier disputa entre fuerzas de izquierda de distinta sensibilidad, como son la "izquierda cuqui" formada por Más Madrid y Compromís y la más valiente (Podemos), que no tienen por qué ser iguales ni pensar exactamente igual, pero sí sería muy importante ir en bloque para sumar más escaños que la ultraderecha, pues lo que está en frente es un monstruo al que cada día están alimentando más los poderes mediático y judicial. Hay que unirse contra el trumpismo ibérico, solo así detendremos su avance y volverá a haber un nuevo Gobierno de coalición progresista a partir del 29 de julio.
No hay más tiempo que perder, Yolanda Díaz debe ser valiente, una cualidad que debe tener todo aspirante a la presidencia del Gobierno, además de responsable y dialogar con todas las fuerzas políticas que integran Sumar para ir todas a una. Y debe hacerlo desde ya, pues las cosas que se dejan para última hora no suelen salir casi nunca bien. Si siguen con sus rencillas y vetos a Podemos, se causaría descontento y abstención entre gran parte del electorado izquierdista y sería dejar vía libre para la organización criminal del PP, acompañada de la extrema derecha de Vox, en Moncloa. No permitamos que eso suceda. Lo que está claro es que sin Podemos no hay suma posible y Movimiento Sumar sería más bien una división de la izquierda española.

